Esta conferencia forma parte del programa del curso "Reencuentro con la Pintura", (al que accedieron varios de mis compañeros, lo cual me supueso una grata sorpresa.) y también ha contado con la presencia de otro pintor, Andrés García Ibáñez.
Madrid desde Torres Blancas. Antonio López García, 1976-82.
Uno de los objetos de este curso, que se realiza anualmente, es acercar a los estudiantes de arte a artistas de trayectoria, reconocidos y con una larga experiencia a sus espaldas; así como generar interrelaciones entre las diversas escuelas y núcleos de estudio artístico.
En primer lugar, me resulta muy interesante que se lleve a cabo este tipo de actividad, principalmente porque suena a uno de esos muchos proyectos que se dicen pero al final nunca se hacen. Las palabras de Antonio López me llamaron bastante la atención, yo le conocía por su trabajo y por la película "El Sol del Membrillo", que proyectaron en clase de dibujo el año pasado, y es cierto que ser Antonio López es precisamente lo que hace que se eleve, haciéndome que lo mire hacia arriba e infundiendo respeto; pero desde lo más objetiva que puedo ser lo que dijo me pareció bastante realista y bastante acertado.
Antonio nos contó acerca de su época de estudiante, de la que, dice, sus profesores no fueron quienes le enseñaban en clase, sino los grandes maestros, los libros, los que sabían más que él y el trabajo: pintar, dibujar, esculpir. Hace especial hincapié en el hecho de aprender trabajando, si no se hace no se hará nunca bien. (no sé si me explico: uno no puede pintar bien nunca si no pinta, por muy desalentadores que sean los resultados al principio.) Y es verdad que a menudo se aprender mucho más de los compañeros que del profesor o la profesora.
También habla sobre el cambio en el sistema de enseñanza y cómo eso repercute en el estudiante, que al encontrarse con que ha hecho sus cuatro años de carrera, los ha aprobado y ha salido a la calle a trabajar, se encuentra también con que está solo y tiene que responder ante una sociedad con una obra personal, interesante y de calidad. (Y digo yo, ¿cómo se aprende a hacer una obra interesante?)
Ahora bien, yo, como estudiante, siento cómo me trepa el pánico por el cuerpo al escuchar esto, pues no me siento preparada ni mucho menos. Como ya comenté en mi evaluación de la guía didáctica, estoy acabando segundo de carrera y no veo como cursar dos años más, lo mismo que llevo hecho, me van a convertir en una artista competente. Sinceramente.
En ese aspecto, siento que la facultad me está dando el mismo cobijo que el instituto del que salí, nadie me habla de lo que tendré que hacer a futuro, sino "haz esto para tal día, entrega esto, ésta es tu nota y felices vacaciones." Lo que me hace verme más trabajando de mi hobby que de mi carrera (aunque también es cierto que entre mis máximas pretensiones está hacer mi obra juntando lo que aprendo en mi carrera y mi hobby), y la misma facultad tampoco me deja tiempo suficiente para buscar esa seguridad fuera, lo que muchas veces me deja flotando en la incertidumbre.
A continuación de Antonio habló Andrés García Ibáñez. En general ambos expresaron su insatisfacción con la decadencia docente (referencia del alumnado) que encontraron tanto al ser estudiantes como ahora.
Según ellos, en las facultades se ha llegado a una burocratización ajena al arte contemporáneo real, al mundo de trabajo que hay fuera, generando, por un lado, el mundo del arte real, y por otro, el mundo académico del arte. Pasamos nuestros años de formación sin saber para qué nos estamos formando, y eso nuestros profesores no nos lo dicen en realidad. Sí, se nos intenta reforzar nuestra búsqueda personal, pero realmente, yo no sé cómo desenvolverme ahí fuera con mi búsqueda personal, sobre todo si considero que no está madura. Por ello, apoyo su propuesta de generar vínculos entre los artistas activos y los alumnos en una asignatura. La UGR proponía, en cambio, hacerlo máster, pero yo discrepo seriamente ante el abuso que eso supondría para el alumnado. Necesitamos esa asignatura desde primero de grado, necesitamos saber qué podemos esperar y para qué nos debemos preparar desde el primer día, porque desde mi experiencia muchas veces siento que mi primer curso lo pasé muy rápido, y tomándomelo como si fuera tercero de bachiller en lugar de primero de carrera. (También, en mi opinión, la organización del plan de estudios lo pone en bandeja para que así sea.)
Realmente deseo y espero que este proyecto se pueda llevar a cabo, porque si bien yo quizás no lo vea hecho asignatura, pero al menos creo que los que vendrán detrás de mí se lo merecen.
Antonio López reconoce que le resulta "doloroso" mencionar que ha propuesto varias veces este proyecto y no ha tenido demasiada acogida entre los cargos administrativos, lo que deja muy mala impresión de la Facultad ante los ojos de los artistas ajenos a ella, y lo que es aún peor, ante sus estudiantes. Una profesora manifestó la dificultad de que el proyecto salga adelante al ser el máster demasiado caro y al proporcionar la asignatura demasiado poco tiempo, a lo que López contesta: "Con poco basta, una intención mínima puede ser más que suficiente, yo lo veo muy factible."
Da la sensación de que no interesa que se logre esta iniciativa, ni que el alumno aprenda, sino que se quede eternamente circundando el mundo académico del arte, y buscando la formación que no ha alcanzado a recibir en sus estudios de carrera en másteres, con el enorme costo económico que esto conlleva, por lo tanto es más importante el negocio a costa del alumno que el verdadero aprendizaje del alumno, que por lo general tiene que buscarlo fuera cuando, en mi opinión, no debería.
No quiero ser malinterpretada, creo en que, sobre todo en las profesiones artísticas, uno nunca jamás deja de formarse, pero lo que pretendo decir es que necesitamos estar preparados para enfrentar el mundo exterior, saber defendernos con un nivel digno, lo más alto posible, que no veo que yo al menos esté alcanzando.
En fin. A pesar de lo mucho que deja que desear la impresión que se me quedó de las "autoridades" de la Facultad, tengo la satisfacción de saber que hay gente, gente reconocida y cuyo trabajo todos valoramos y admiramos, dispuesta a echarnos un cable que nuestro centro de estudios no nos da fácilmente.

Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire